Inicio > General > Una de miedo.

Una de miedo.

Esta entrada es un modesto homenaje a un compañero fallecido durante un proceso de expediente más que dudoso que le llevó a estar suspendido de empleo y sueldo durante ocho meses.

Con el ROC implantado estas situaciones “puntuales” podrían convertirse en normalidad.

In memoriam

El juzgado de lo contencioso-administrativo nº 2 de Granada acaba de dictar una sentencia (19/2010) que anula la resolución sancionadora de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía (CEJA) de 15 de octubre de 2007 contra José Manuel Rabasco Valdés, profesor del IES Fray Luis de Granada, en el que ejercía como catedrático de Geografía e Historia.

Del contenido de la sentencia (que únicamente considera hechos probados en el expediente disciplinario la dedicación plena a la docencia del citado profesor durante 30 años de ejercicio “con un expediente intachable”), se desprende que el profesor Rabasco fue sometido durante un largo y penoso calvario a un proceso inquisitorial, a una cacería orquestada por un director “resentido”, a la sazón José González Vázquez, y un inspector de Educación, Antonio Caballero Moreno (con el visto bueno, siempre, de la delegada provincial de educación cuando se incoó el expediente, Carmen García Raya, y de su sucesor en el cargo a partir del 17 de abril de 2007, Antonio Lara Ramos), responsables directos de un expediente disciplinario “innecesario, desproporcionado e inconsistente, carente de datos objetivos que acreditasen de algún modo las faltas imputadas”, en palabras de la juez.

La instrucción del expediente se basó en “una maraña de conductas imprecisas y genéricas” (algunas ocurridas más de año y medio antes y por tanto prescritas) que ni siquiera coinciden con las de la propuesta de resolución, por lo que vulneran los principios más elementales del derecho sancionador, que exigen la fijación y determinación de los hechos susceptibles de sanción de tal modo que puedan ser perfectamente identificados, concretados y tipificados desde un principio. Como refiere la sentencia, ello supuso la vulneración flagrante del derecho de defensa del profesor expedientado.

Queda igualmente probado que el instructor del expediente, el inspector Antonio Caballero Moreno, vulneró reiteradamente el derecho de defensa del profesor Rabasco al denegar, sin motivación alguna, todas las pruebas propuestas por éste, “privilegiando” sin embargo los medios de prueba contrarios al expedientado (testificación de unas alumnas de historial de suspensos contrastado, del propio director –con el que mantenía una enemistad manifiesta- y de la jefe de estudios). Ello condujo a una sanción disciplinaria “descomunal” apoyada en la “provocada” falta de prueba de descargo, que adoleció de toda base legal, de acuerdo con la legalidad ordinaria y constitucional.

La actuación irregular del inspector Antonio Caballero Moreno prosiguió además con la práctica de pruebas testificales en ausencia del imputado que no pueden considerarse válidamente realizadas por cuanto constituyen una infracción clara del derecho de defensa que viola preceptos constitucionales.

La sentencia considera hecho probado la intención manifiesta del director, José González Vázquez, de “construir la infracción disciplinaria” al provocar el incidente” que “luego denunció a la Delegación”; una actuación lamentable y desacertada a todas luces, según recoge la sentencia, y que podría ser compatible con varios ilícitos penales recogidos en nuestra jurisdicción.

Los hechos narrados en la sentencia son de tal gravedad y sus consecuencias directas sobre la reputación, el buen nombre y el prestigio profesional del doctor Rabasco (“tanto en la ciudad donde vivía como en los ambientes de su profesión”), así como, desgraciadamente, sobre el agravamiento de su dolencia, con el dramático desenlace de su fallecimiento, que APIA exigirá formalmente, tanto a la actual delegada provincial, como a la consejera de Educación, la rehabilitación pública inmediata de la figura personal y profesional del aludido y la apertura, con carácter de urgencia, de diligencias informativas para depurar las responsabilidades a que se hubieren hecho acreedores los protagonistas directos de tamaña infamia; reservándose la posibilidad de acudir a la jurisdicción penal para que los presuntos delitos que pudieran haberse cometido, a tenor de lo expuesto en la sentencia, no queden impunes.

Tanto el diario el EL MUNDO como Granada Hoy recogen una noticia que desgraciadamente puede resultar premonitoria de lo que nos espera con el nuevo Reglamento Orgánico de los institutos (ROC), que concederá poderes absolutos a los directores para hacer y deshacer a su antojo e impulsar procedimientos sancionadores contra todo aquel que ose hacer uso de su derecho constitucional a la libertad de cátedra, por poner un ejemplo.

Sirva esta noticia como modesto homenaje al doctor José Manuel Rabasco Valdés. Descanse en paz.

http://www.aso-apia.org/prensa

Anuncios
  1. Alfonso, que está muy cabreado
    16/03/2010 en 11:01 AM

    Después de haber leído la sentencia de la juez Cañavate sobre el ‘caso Rabasco’, sentencia que Pedro de Tena colgó en el semanario digital Por Andalucía Libre, me hago dos preguntas: ¿Va a tomar la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía medidas contra los responsables de este atropello? ¿Dónde están ahora el inspector Caballero, el director González Vázquez y los demás responsables de la Delegación provincial de Granada?

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: