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Así que por sus frutos los reconoceréis.

Este compañero del I.E.S. “Julio Rodríguez” sigue enviando material a la bandeja cabreada, en su correo dice lo siguiente:

“Estimado profesor cabreado: continuando con mi labor de sacar a la luz lo acaecido, le remito otro escrito que tuve que leer en su momento. Es de destacar el interés que mostró el Jefe de Estudios de mi centro por tener un copia del mismo, pero se quedó con las ganas. Hoy, tal vez, pueda satisfacer aquella frustración…”

“Así que por sus frutos los reconoceréis.”
Mateo 7-20
Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, y puede haber mucho de verdad en esas palabras, por eso no quiero extenderme en este escrito, además estoy seguro de que otros compañeros también querrán tomar la palabra en el claustro tardío que nos ocupa después de los claustros por fascículos anteriores que hemos tenido.
Hoy, de nuevo, me veo en la obligación de aclarar algunas situaciones y comportamientos que me atañen profesional y personalmente.
Escribía en mi otro escrito, el del claustro final del curso pasado 2008-2009, ese claustro que terminó como el rosario de la aurora y en el que hubo una moción de censura en toda regla al Equipo Directivo, y que no llegó a buen fin por las circunstancias que todos sabemos, digo que escribía lo siguiente al Secretario entrante:
“De todas formas, si te han elegido es porque, probablemente, tienes el perfil que a ellos les interesa.”
Y me parece que no estaba muy descaminado, porque usted señor Secretario entrado o metido, elija usted, ha demostrado desde el principio el perfil que ostenta. Se ha dedicado a criticarme de manera gratuita, a criticar mi labor, y lo ha hecho con todo el que ha tenido ocasión sin importarle de quién se tratara, lo ha hecho con compañeros en situaciones que no venían a cuento, lo ha hecho con los administrativos, con los conserjes, y con todo el que le ha parecido, seguramente hasta con el personal de mantenimiento y las limpiadoras. Y es que lo que le ha traído a usted por la calle de la amargura es el tener que hacer el trabajo que yo hubiera hecho en el mes de julio. El ejercicio estaba iniciado, las facturas a los proveedores todas pagadas, los movimientos reflejados en la cuenta bancaria, y lo que quedaba era introducir las facturas en el dichoso Séneca, cosa por otra parte no obligatoria como usted bien sabe, lo único obligatorio de la gestión económica en el Séneca es generar el anexo XI, pero no entremos en tecnicismos. Cada uno se organiza el trabajo a su modo, ya el año anterior actué de la misma forma y el Sr. Director no se echó las manos a la cabeza como parece que si ha hecho este año sorprendido ante tamaño despropósito. Me cuentan que tuvo que venir un directivo de otro centro de Motril durante el mes de Julio a ayudarle a usted, secretario metido, en la farragosa gestión económica. Yo no tuve esa “suerte” y me las he apañado como he podido y sabido, ya dije que nadie me enseñó ni formó en su momento a ser secretario y siempre he sido más hombre de letras que de números. También admití, en el escrito citado, que habría cometido errores y que los asumía, por ser secretario nuevo y novato. Y de hecho, alguno ha encontrado usted ahora en el momento de cerrar el ejercicio, cosa que asumo sin problema y me declaro único responsable.
Pero de ahí a la campaña de acoso y derribo gratuita que está realizando contra mi persona va un mundo, lo que está consiguiendo con su actitud y con su lengua, tan luenga como su persona, es demostrar que es usted un mal compañero y peor persona. “Así que por sus frutos los reconoceréis.”
Le rogaría dejara de seguir con los dimes y diretes, y si lo tiene a bien, no remover más la mierda, con perdón, entre otras cosas porque no es suya y lo mejor es dejarla bien quieta y que se vaya descomponiendo poco a poco. Gracias.
Y como el “Julio Rodríguez” se está convirtiendo desde hace algún tiempo, permítanme la licencia, en una especie de mentidero pedagógico, llegaron a mis estupefactos oídos otra información que no puedo dejar en el olvido y que quiero compartir con este paciente Claustro.
Primer Consejo Escolar del curso 2009-2010. Se inicia con la lectura del acta de la sesión anterior, la última del curso 2008-2009. En esa sesión comuniqué al Consejo que cesaba en el cargo de Secretario y que entendía que no debía levantar acta de esa sesión ni estar presente en la misma por ese motivo. Me despedí de los componentes del Consejo, no di explicación alguna, como sí hice en el Claustro Final, y aquí paz y después gloria. En esa sesión de Consejo Escolar, al no encontrarse el Secretario debería haber levantado acta algún miembro del Equipo Directivo, o así lo entiendo yo, en este caso el Jefe de Estudios, pero claro, esa es tarea poco digna y elevada para nuestro Jefe de Estudios, así que la tomó un componente del Consejo, a la sazón un compañero y miembro del Claustro. Y henos en esta primera sesión del nuevo curso escolar, cuando el secretario metido se dispone presto a leer el acta en cuestión, y llegado al punto del secretario saliente, lee más o menos lo que sigue, no es una cita textual: D. Jesús… presenta su dimisión como Secretario…y bla, bla, bla…entonces el Sr. Director, raudo como rayo, corrige de inmediato el craso error cometido e invita al Secretario metido a cambiar dimisión por cesado, hasta ahí todos de acuerdo, pero al tiempo que corregía, el Sr. Director y su Jefe de Estudios manifestaron de manera abierta, pública, sonriente y chocando su mano cual jugadores de baloncesto, su alegría ante el cese del secretario ya pasado. Y lo hicieron ante los profesores, los alumnos y los padres del Consejo Escolar. Lo que cuento no es invención, y antes de hacerlo público lo he contrastado, es decir, es cierto y así ocurrió. Y esto, como ustedes comprenderán, compañeros de Claustro, no me parece de ninguna manera adecuado. Nuestro Director y nuestro Jefe de Estudios han demostrado por enésima vez no saber estar a la altura de las circunstancias, han demostrado una actitud rastrera, poco profesional e inmadura. Ya digo, es de malos compañeros y peores personas. “Así que por sus frutos los reconoceréis.”
Porque uno podía haber aburrido un rato al Consejo Escolar leyendo en su momento el escrito ya nombrado, pero no lo hice, y creo que me fui de manera elegante sin hacer ningún ruido en el Consejo Escolar. Y ahora me encuentro con esto. “Cosas veredes Sancho…”
Podría seguir, pero ya digo que segundas partes nunca fueron buenas, espero no tener que volver a abusar de la paciencia y del tiempo del Claustro con una tercera entrega. Ojalá.
Me resisto a terminar sin leer a Mateo, capítulo 7, del versículo 15 al 20.
“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero que por dentro son lobos rapaces.
Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?
Así también, todo árbol sano da buenos frutos, pero el árbol podrido da malos frutos.
El árbol sano no puede dar malos frutos, ni tampoco puede el árbol podrido dar buenos frutos.
Todo árbol que no lleva buen fruto es cortado y echado en el fuego.
Así que, por sus frutos los reconoceréis.

Por si hay algún lector despistado, esta historia se inicia en https://elprofesorcabreado.wordpress.com/2011/04/07/la-modesta-historia-de-un-secretario-saliente/

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  1. Cerúleo
    13/04/2011 en 12:13 AM

    Conozco cada vez más centros con prblemáticas parecidas. En el penúltimo llaman al director “Pepe el facha”. Él es director y su segunda pareja la secretaria. Colocaron aire acondicionado en sus despachos y se olvidaron de la jefatura de estudios. Nadie -o muy pocos- paran en esos Centros a los que yo llamo “centrífugos”. Curiosamente el baremo de puntuaciones para el concurso de traslados premia suculentamente la permanencia y continuidad en los Centros. A mí me parece acertado porque la estabilidad en la plantilla contribuye a la organización y por tanto a la calidad.
    Pero si luego no controlan a estos directores destroza-continuidades, lo que promueven por un lado lo debaratan por otro. Viene quedando demostrado que una vez que un tipejo de estos accede al poder, es casi imposible desbancarlo desde dentro. La mayoría aspira a irse y no se compromete porque ve un límite a su padecimiento, y de entre los que se quedan o aguantan un poco, es muy difícil alcanzar la masa crítica necesaria.

  2. Cerúleo
    13/04/2011 en 12:36 AM

    Abundo: el daño es permanente porque no sólo es tal porque provoque la discontinuidad en la plantilla, sino por el propio centrifugado, es decir, el empeño permanente en provocar la salida de los que “estorban” a sus designios y que supone una degradación continua del clima de convivencia. Además, muchos de los que se van son ya portadores de deterioro profesional, descreidos y semiquemados.

  3. Berti Wooster
    14/04/2011 en 9:23 PM

    Me temo que la “autonomía de los centros” se traduce en esa mierda.

    Los directivos acosan y expulsan a los no afines o sumisos a ellos para seleccionar a la gente con la que sentirse cómodos ellos mismos y eso es la prioridad por la que luchan y a la que supeditan todo lo demás.

    Hay que enzarzarse en una lucha titánica para poner en evidencia a las mafias directivas y departamentales de los institutos, son verdadores acosadores en serie acostumbrados a hacerlo durante años sin que las inspecciones y administraciones sean capaces de ponerles coto: las más de las veces les sacan la cara y te dicen que algo habrás hecho tú, que en un conflicto las dos partes tienen culpa y cosas por el estilo. Les das pruebas de acoso claras y ¡¡no les da la gana de verlo!!

    En el caso de los sindicatos te dicen que es muy difícil demostrar el acoso y hay que estar muy fuerte para empezar de papeleos que, en mi caso, y visto lo que le ocurrió a la acosada anterior a mí, que aunque luchó mucho no consiguió evitar pedir el traslado.

    Yo comencé los papeleos pero ,como os digo, los he parado al recibir la contestación del “equipo directivo” y la visita del inspector al mismo tiempo llamándome “al orden”. Éste último sólo se ha hecho eco de la miserable misiva descalificadora que contestaba por escrito a mis varias solicitudes-denuncia de las desautorizaciones y falta de colaboración del equipo directivo con mi labor docente en temas disciplinarios. Si sigo escribiendo ellos seguirán contestando de peor manera. Lo tengo claro.

    En el sindicato me dicen que demostrar los acosos es muy difícil; que si sigo y les respondo comenzará un rifi-rafe que requiere una fortaleza por mi parte muy grande. De momento dejemos que ellos hayan dicho su miserable y difamadora “última palabra” administrativa…

    Veremos…

  4. Berti Wooster
    16/04/2011 en 2:51 PM

    Sí, inspector, si lo lees…

    Fíjate en los previos a la Comisión de Servicio que concedísteis a mi predecesora. Anímate a pedir la memoria de su último año en el centro y comprueba que no se cortó un pelo en escribir que fué desautorizada por la dirección del centro y por instancias “ajenas al centro”, y que la complacencia de las mismas hacia un alumno reventador llegó incluso a perpetrarse delante y en presencia del mismo para detrimento de su profesionalidad y desgracia para la educación del propio alumno al que se suponía servir y educar.

    Ella con años de funcionaria de Carrera y experiencia en equipos directivos…

    Y me vienes A MÍ con reprimendas…

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