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I.E.S. “Julio Rodríguez”: un paradigma de democracia

26/10/2011 19 comentarios

Llegan noticias frescas de la costa tropical granadina a la bandeja cabreada…parece que por allí cuesta dejar la poltrona.

Las motivaciones para perpetuarse en un cargo directivo después de cinco años de “legislatura” poco transparente y llena de problemáticas pueden ser variadas y misteriosas. Unos lo harán por dinero, poderoso caballero; otros por consolidar el complemento; otros por puntos gallina blanca para traslados capitalinos; los habrá que no quieran dejar el sillón ahora que lo tienen calentito, ya se sabe que dejarlo para volver como soldado raso a una fría silla del claustro no es cosa agradable, mejor seguir protegidos en los despachos; las reducciones de horas tampoco son moco de pavo; otros por todo lo anterior y más; y los menos, si hay alguno, por el interés general del Centro.

Todas estas motivaciones pueden ser válidas e incluso respetables. Ahora bien, lo que no es válido ni respetable, ni nos puede dejar indiferentes, por muy diferentes que seamos la fauna del Claustro del “Julio Rodríguez”, es el modo en que estos “compañeros” y “compañeras” quieren perpetuar su endogámica especie directiva.

Esta tarde en claustro extraordinario, sin contemplarse como punto del orden del día (¿por qué?), y en el que no existe la posibilidad de ruegos y preguntas (¿se permitirán aunque no esté contemplado?), nuestro insigne director, apuraorzas de la poltrona, nos comunicará que va a solicitar, más bien ya habrá solicitado, la prórroga a su mandato durante 4 años más. Sólo va a comunicarlo, no quiere, ni necesita, la opinión ni el respaldo del Claustro al que pretende dirigir durante otros 4 tortuosos años. ¡Sí señor, un auténtico ejercicio democrático! Lo que se llama terminar con buen pie y empezar a puntapiés.

Esta solicitud de prórroga es una auténtica puerta de atrás mezquina, ruin y amoral. Legal según una normativa maquiavélica diseñada por la administración andaluza y olé, mi arma! Una artimaña, estratagema o treta para que se agache el Claustro y se la meta el prorrogado y su séquito equipado. Aquí no hay “fairplay”, el juego sucio se impone, no interesa entrar en el juego democrático por si acaso. Si el anterior equipo directivo hubiera actuado de la misma forma rastrera, el vigente equipo no habría podido acceder al poder que ahora se niega a ofrecer al resto de compañeros, a sabiendas de que hay, al menos, una candidatura.

¿Se imaginan que el señor ZP solicitara prórroga de su mandato por 4 años más, previo informe positivo del Rey? ¿O que un componente de nuestro Consejo Escolar hiciera lo propio y anulara el derecho del resto a poder presentarse a las elecciones pertinentes?

Democracia, compañeros y compañeras, democracia para la elección del Equipo Directivo en el “Julio Rodríguez”. No imposición, ni prórrogas amorales que conculcan el derecho de cualquiera de nosotros a presentar candidatura y a ser o no elegidos por el resto en un proceso básico, necesario y saludable, de democracia.

Siempre se ha dicho que los centros escolares son un paradigma de democracia, en el que todos los miembros-as-es de la comunidad educativa tienen representación y en el que se transmiten los valores democráticos a los alumnos. Con este “prorrogazo”  ¿qué valores vamos a transmitir a los alumnos y al resto de la comunidad educativa? ¿El juego sucio, la no democracia, la imposición, el abuso de poder…? ¿De qué vamos a ser paradigma?

¿Es lícito que un profesor que no tiene su plaza en el I.E.S “Julio Rodríguez” prorrogue su cargo directivo impidiendo que profesores con plaza en el Centro ejerzan su derecho a presentar candidatura? ¿Es moral? ¿Lo debemos permitir?

Si nos olvidamos de los horarios buenos; si nos olvidamos de los carguillos de áreas radioactivas y jefaturas de neo-departamentos infumables; si nos olvidamos de las coordinaciones de los planes iluminados; si nos olvidamos de los cargos prometidos que vendrán o no; si nos olvidamos, incluso, de los horarios malos; de los carguillos no dados; de las malas relaciones y las subjetividades varias…Si nos olvidamos de todo y todos somos sinceros, esto de la prórroga directiva no es justo, ni ético, ni moral, ni limpio, ni democrático, sobre todo no es democrático.

Esta prórroga, de hacerse efectiva, puede terminar en penaltis, y lo que sería aún peor, en tangana. Algo que el I.E.S. “Julio Rodríguez”, los alumnos y el resto de la comunidad educativa no puede permitirse después de cinco años (que se dice pronto) de aquella manera…

De aquellos barros estos lodos…hasta que el barro nos llegue al cuello o la sangre al río…

Y yo que quería ser Director tendré que esperar otros 4 años, prórroga mediante, claro, para poder presentarme…

Motril, a 25 de octubre de 2011

PS: para los no iniciados podríamos hablar de una evaluación poco honrosa; de una profesora convaleciente tratada con desconsideración y acoso; de un secretario cesado; de una moción de censura con votación e interpretación interesada de los resultados; de un vicedirector dimitido; de expedientes disciplinarios varios; de intrigas miles, malas artes y otros entretenimientos acaecidos durante estos 5 años… pero hoy no procede, mañana ya veremos…

 

Reformas Educativas en Andalucía

22/10/2011 Deja un comentario

Recibido el 23/08/2011 en la bandeja cabreada

Te envío el siguiente artículo para que si lo crees conveniente lo publiques en tu blog.
Saludos

REFORMAS EDUCATIVAS EN ANDALUCÍA

No hay que tirar de los Informes PISA para concluir que, uno tras otro, los proyectos educativos de la Junta de Andalucía son fallidos. Lejos de abordar una enmienda real, un revulsivo orgánico que cambie el modelo vigente, las autoridades educativas porfían, hasta el paroxismo, en el parche de la “reforma”. Un alumno de bachiller de esta generación, ha pasado tranquilamente por cuatro reformas consecutivas.

Raro es el curso que no se inagure con una o varias instrucciones, órdenes, decretos o leyes de distinto calado. Es un hábito institucional que se sucede en círculo: reformas, de reformas, de reformas, hasta los 360º del rizo, en cuyo punto se alcanza la contrarreforma; es decir, volvemos a la propuesta primera. Caso, por ejemplo de las calificaciones. Estas, a golpe de reforma, diluyeron su valor numérico en unos difusos “progresa adecuadamente” y “no mejora”. En su revoque, el giro vuelve a la reinstauración del sistema inicial de calificación. Es la misma Junta de Andalucía, el mismo partido gobernante y, apurando, los mismos autores intelectuales (los gestores se rebarajan los puestos, pero no se despiden) que impulsaron la desaparición de las notas, los que abogan, ahora, por reimplantar frenéticamente el sistema clásico de evaluación. Digo frenéticamente porque, de minimizar el expediente del alumno, han pasado a redoblar la misma evaluación -o evaluaciones paralelas- en un sin fin de registros, cuya aportación, en valor neto, sólo añaden XXL al tamaño de los expedientes y la consiguiente necesidad de nuevos armarios en secretaría.

Desde luego, estas repetidas “cosechas” evaluativas no tienen correlato con la calidad formativa del alumno. Antes bien, entre prueba y prueba, se evapora tiempo de dedicación al currículum.

Bueno, hay otra consecuencia de esto: el crecimiento de una función apócrifa para el profesorado, como es el trabajo burocrático. Y, ya se sabe, burocracia es sinónimo de decadencia. Signo elocuente del decurso del sistema educativo.

Después de todas y cada una de las reformas seguimos donde estábamos en PISA. Porque las reformas son cambios reglamentarios que no alteran el esquema troncal del sistema. Todo el sistema descansa en la actividad estrábica del tutor. Estrábica porque se le conmina a atender igual y al mismo tiempo a un buen número de alumnos, no sólo diversos (diversos somos todos) sino de alumnos con perfiles muy singulares: con discapacidad, con dificultades de aprendizaje, repetidores, extranjeros, con patologías mentales, disruptivos, con minusvalías, con síndromes o trastornos psíquicos. El aula es un totum revolutum. El tutor tiene que atender cualificadamente una variedad, a menudo y humanamente, inabarcable.

Su único saludo, el del tutor, es que no le toque una complejidad tal que ni siquiera pueda sobrellevar con el socorro del recorte del currículum formal o con los dosificados apoyos proporcionados por el profesor de Pedagogía Terapéutica (si no se planta en su calidad de “asesor”, fórmula que le permite capear el trabajo docente) o por los maestros de refuerzo didáctico, recurso éste incompatible con el absentismo creciente de profesores, en cuyo caso los apoyos se destinan a sustituir. No obstante, este medio -el servicio eventual de los apoyos- con ser enteco, al menos es tangible, de vez en cuando.

¿Pero cuáles son los medios que provee la Administración? ¿Cuál es el plan para sostener semejante desequilibrio en el aula? Porque, no nos engañemos, es un desequilibrio que compromete la labor profesional y educativa del tutor (y hasta su salud), pero es un desequilibrio que compromete, igualmente, la competencia académica de todos los alumnos y, por tanto, tiene una trascendencia social. Los alumnos portadores de problemas no viven una jornada terapéutica integral, sino, acaso, alguna hora al día; las demás horas, están incidiendo, de un modo u otro, en el desarrollo escolar del resto de la clase. Multiplíquese esta situación por los niños “diversos” que, por azar, se concitan en un aula. Total, se perjudican unos y otros. Si hoy lo pagan los tutores y la enseñanza, mañana le tocará a la sociedad.

Pues bien, la prestación institucional para afrontar este desequilibrio es nuevamente burocrática y nuevamente descansando en el tutor. No para redimirlo sino para su agravio. Al esfuerzo docente le añade el esfuerzo documental (programaciones) y burocrático. El marrón siempre para el último de la fila.

Veamos, la Administración diseña una escuela de difícil funcionalidad y con todos los boletos para fracasar; para remate, instrumentaliza unos medios de funcionamiento (programaciones) que además de ser puramente técnicos (no materiales) responsabilizan al tutor del fracaso de esa escuela.

Dicho de otro modo, diseño un revoltijo de aula, pongo a un tutor perplejo a la cabeza y le digo que el revoltijo se desenvuelve con programaciones que tiene que hacer él. Si no da resultados, es que no ha cumplido con las programaciones pertinentes o las ha planteado mal. Fácil.

¿No es éste un sistema prevaricador que opera culpabilizando a la base de lo que planea mal la cúspide?

En cuanto a las programaciones: aparte de la programación de aula, si el tutor tiene alumnos con dificultades debe elaborar una adaptación curricular no significativa; si tiene un repetidor, un plan específico personalizado; si tiene alumnos con retrasos en algunas materias, un plan de recuperación; si tiene un extranjero, un programa intensivo de lenguaje; si tiene… El tutor para todas y para sacar el curso adelante. Si tiene cinco de estas variedades en su aula, para cuando termina de programar, ha finalizado el curso. Eso sí, se salva de hacer la programación de los discapacitados, si los tuviere, pero le toca aplicarla durante la permanencia del alumno con necesidades especiales en su aula. O sea, la mayor parte del día. De todo tiene que saber el tutor; una especie de superman. Incluso, braille, lenguaje bimodal, lenguaje de sordos, etc., cuando le toca.

Hay un actor que no habíamos considerado: los orientadores. Su intervención viene siendo ideológica, no educativa. Actúan como comisarios administrativos, menospreciando, con frecuencia, las vicisitudes de los tutores. Recitan mantras leguleyos de la especie: “el niño no sale de su aula” o “eso corresponde hacerlo al tutor”. Así que peor.

Claro, en puridad y con estas cargas inagotables, ningún tutor puede cumplir con lo reglado; pero tampoco el jefe de estudios lo puede con todos sus cometidos, ni el director… De forma que el sistema está libre de pecado, siempre hay uno por abajo que lo ha hecho mal. Se salva el sistema; o lo que es lo mismo, los fundamentos pedagógicos que lo inspiran, aunque estos se hayan reputado, una y decenas de veces, improductivos.

Cada curso improductivo (son todos, el PISA es obcecado como lo está siendo la Evaluación General de Diagnóstico), es acreedor de una reforma, en cadena circular, como la antes descrita.

Los resultados de las pruebas de EGD-2010 se han publicado este verano. Los de la ESCALA ya se saben pero no se publicarán hasta otoño. De la primera se desprende que el número de repetidores en la ESO llega al 43% en Andalucía, una tasa de 17% de nuestros estudiantes -estamos en la media española- carece de activos necesarios para afrontar un futuro laboral (sic), y, que puntuamos en instrumentales y conocimiento del medio entre las tres últimas Comunidades Autónomas. Al respecto, ya se ha manifestado el ministro Gabilondo en el sentido de que él no cree en la repetición de curso. Cree en el tratamiento individualizado. Volvemos a girar la rueda de las repeticiones de curso. En la ESO se ha pasado de la promoción tácita a repetir todos los cursos. El mismo rizo que con las calificaciones analizadas al principio.
En lo que concierne a la individualización, no sé qué más se le puede pedir a un tutor. Si el ministro quiere individualización de verdad, que persuada a las Comunidades autónomas (persuada, porque él no manda en nada) a que coloquen 25 tutores por aula. Cuando se trabaja con un foro delante, como es el caso del maestro, la concentración en uno de los asistentes, supone la desasistencia del resto; salvo que el maestro tenga el don de la ubicuidad. Un actor no puede interpretar su escena para cada uno de los espectadores. Al maestro, por el contrario, se le pide que haga un guión diferenciado, que lo interprete para cada uno de los asistentes, que éstos salgan sabiéndose, más o menos, la obra y, sobre todo, que se hayan divertido mucho durante la representación. Un sistema que funciona así, es un modelo de fracaso. Complace a la galería (votantes) pero no busca el provecho. 

Otro sí -que se dice en el lenguaje judicial- el ministro Gabilondo se ha interesado por la incompetencia técnica de los jóvenes para trabajar, cifrada en un 17% en el aludido informe. En una de sus parcas intervenciones, aunque “in extremis” porque está en situación de descuento político, ha concretado una ley que adelanta un curso el itinerario hacia la formación profesional. Se podrá hacer desde 4º de ESO. Esta vez, se ha quedado a 90º de completar el giro desde el régimen inicial de canalización, marcado por la EGB.

Es que la sombra de la LOGSE es alargada y los retoques posteriores -decretos y nuevas leyes- sólo han perseguido mitigar la magitud de su oprobio. 

Cuando un equipo gobernante de signo distinto releve al actual, no cambiará su método. Ya lo hemos visto en otras Comunidades. Seguirán con el deporte veraniego (se traman en vacaciones) de reformas; es decir, un nuevo giro de rosca hacia el punto de partida. Con esas, puede que el giro se les pase de rosca y la contrarreforma les llegue a Lora Tamayo.

Sabemos que este modelo ha creado muchísimos albañiles. También sabemos que ya no son de recibo en un panorama de burbuja inmobiliaria pinchada.

Por qué no se concluye, después de tantos años, que el modelo es fallido. Por qué no plantear, de una vez, la racionalización de las funciones del tutor; la reorganización de los alumnos; la simplificación de los procedimientos; una ratio en relación a las dificultades; una filosofía del rendimiento y escuelas más contenidas, tanto en población de alumnos como en injerencias del exterior. En definitiva, un cambio estructural. Y todo, en un esquema constitutivo perdurable.

En cualquier obra o explotación industrial, cuando se acomete una modificación del proyecto, lo asume el arquitecto o los ingenieros correspondientes, porque, frente a los operarios, son los únicos en esos sistemas con capacidad científica para emprenderla. Por el contrario, en el sector educativo, deciden personas de titulación, como mucho, semejante a la que tienen los subalternos de ese sistema que, a la sazón, son profesores y maestros. Es más, los dirigentes cuentan, por defecto, con infinita menos experiencia -cuando tienen alguna- que las bases de ese sistema. Esto quiere decir que los enseñantes saben más que sus administradores. Pero los administradores no consultan a las bases, vaya que le cuestionen su modelo, su fundamento pedagógico. Y eso no, porque el fundamento pedagógico es el dogma (parido por gurús marianistas, véase http://amesweb.tripod.com/quienesonlospadresdelaloe2.pdf) que les ha permitido ascender e instalarse. ¡Se apaña la cosa con una reforma y a ver qué pasa en el próximo informe anual!

Hay que dejar de hacer reformas particulares. Es perentorio pactar políticamente una estructura educativa estable y con perspectiva a largo plazo. Si la Consejería tiene que hacer cambios, porque tiene que engordar a asesores pedagógicos y demás fauna de confianza, pues que cambie algún contenido que otro cada año. Eso no es tan dañino, la información perdida o deformada es recuperable, pero un trayecto escolar malogrado marca la vida del estudiante para siempre.
Francisco Botella Maldonado.  CEIP “Cardenal Belluga”. Motril

Pre-Indignados

22/10/2011 2 comentarios

Recibido el 08/08/2011 en la bandeja cabreada

Estimado Profesor Cabreado:

Espero que los calores no perjudiquen su buen humor y a su acogedor Blog. esta primavera nos ayudó a difundir el compromiso democrático, cuya última acción fue una concentración en almería el 14 de abril. Un mes después el movimiento de los indignados se sirvieron de esta plaza para sus protestas.
Como ya te comenté entonces además de la prensa local, dio cobertura una televisión también local. He podido hacerme con las imágenes y he editado un vídeo que he colgado en la red y  que te dejo su dirección:

por si lo ves de interés para los visitantes de tu blog. La última parte es un avance de nuestras posibles próximas acciones. En el poniente almeriense nos falta espacio.

Un saludo y gracias por todo.

Dualidad onda corpúsculo del profesor o como estar en dos sitios a la vez…

22/10/2011 Deja un comentario

Recibido el 31/07/2011 en la bandeja cabreada

Ruego un espacio en su magnífico blog para publicar estas letras.

Navegando por interné me encuentro con aquestas letras que infunden confusión en mi atribulada alma:

“…el día 1/9/11 se debe tomar posesión del destino adjudicado pero también se tiene la obligación de ir al Centro de origen a realizar los exámenes, evaluaciones… en definitiva a todas las actividades de evaluación programadas. La NORMATIVA donde se especifica esto es la presente RESOLUCIÓN de 27/7/11 (en el apartado 2.) y el artículo 17.2 de la Orden 24/5/11…”

El uno de septiembre debo estar en el centro al que voy destinado para tomar posesión del nuevo destino pero también debo estar en el centro antiguo para hacer los exámenes. Lo mejor es que la distancia entre ambos centros supera los cien kilómetros largos. Y la verdad, ya estoy harto de tener que hacer sacrificios personales para que el sistema funcione. ¿Hay forma de exigirles a esta gentuza dietas o algún tipo de indemnización o ponerles algún tipo de traba burocrática?

No, no es que espere que suelten pasta, más bien tengo la sensación de que este año la vamos a volver a soltar nosotros con otro 7%, simplemente me apetece darme el gusto de protestar y poner un palito en las ruedas de la administración.

Volver…

22/10/2011 1 comentario

Vuelve el otoño y vuelve El profesor cabreado…

Caen las hojas…en los árboles y el calendario…

Me resisto a comenzar el curso maquiavélico…

Dos mil once…dos mil doce…

Mil motivos tengo…mil motivos tendré…

pa cagarme en to la CEJA, el ROC, ADIAN y eva…

Con este ripio vuelvo a la palestra siniestra de la educación andaluza.

Ya sé que tengo algunos correos en la bandeja cabreada por publicar. Y que publicaré en estos días…

Ya sé que estamos a casi noviembre y que esto no son horas, pero las cosas este curso están siendo de aquella manera y no hay manera, ni ganas, de tomarle el pulso pusilánime a eso de la docencia.

Ahora bien, vuelvo con nuevos papeles empapelados y con los viejos por publicar…el escáner va a echar humo, el teclado también, la cabeza ya veremos…

Así que no se espere de mi sumisión, silencio y esas cosillas que les gusta a los consejerosos, delegadillos, directoroides infames y séquitos directivosos babosos…que tengan el agua y el azúcar a mano por si aparece algún vahído inoportuno o salvador…según se mire el asunto…

Salud y fuerza!

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