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Derrochar en tiempos de crisis.

Seguimos con las pruebas de diagnóstico, esto es lo que opina Juan Antonio González Romano, un profesor malagueño con las ideas más que claras.

Acaba de terminar la última (por el momento) edición de la Prueba General de Diagnóstico que desde hace ya algunos años se realiza a todo el alumnado andaluz a mediados de su escolarización en Primaria y en Secundaria. Desde el año pasado, en concreto, en 4º de Primaria y 2º de Secundaria.

La primera reflexión -otra vez- vuelve a ser si es necesaria esta prueba, que -recordemos- no sirve para evaluar al alumnado, sino simplemente para constatar -en teoría- si éste está adquiriendo correctamente las competencias (según las nueva legislación, lo relevante no es el saber del alumnado, sino el saber hacer, lo cual estaría muy bien siempre que no olvidemos que para saber hacer primero hay que saber). Como los alumnos saben (y eso sí que lo saben muy bien) que la prueba no les reportará perjuicios ni beneficios y no repercutirá en sus notas, no se esmeran excesivamente en su realización. La página en blanco -paradigma escolar de la ley del mínimo esfuerzo- fue siempre grata compañía para muchos.

La duda se acrecienta cuando uno ve el contenido de las pruebas. Este año se estrenaba el diagnóstico de la competencia social y ciudadana y ninguna de las preguntas realizadas han tenido relación alguna con la Historia o la Geografía, sino con la educación en valores (la expresión -que ha hecho fortuna- tiene su miga: ¿existe otro tipo de educación? ¿Es posible una educación en no-valores?). Que no digo yo que conocer los riesgos del tabaquismo (una de las preguntas versaba sobre eso) no sea importante, no, pero tampoco estaría de más que se preguntase algo relacionado con la Historia, la sociedad y la geografía que nos rodea. Aunque solamente fuese para que el alumnado creyese que eso también es conveniente saberlo.

En la prueba de competencia comunicativa había una audición de un texto cuyo protagonista era Leo Messi, a ver si así se motivaban más los alumnos para responder las preguntas correspondientes. A través de los años hemos pasado de Las manos de Andy y Lucas (esa canción suya -vaya nivelón- era la protagonista de las primeras pruebas de diagnóstico) a los pies de Messi. Por supuesto, los conocimientos lingüísticos y literarios (que tienen una cabida muy significativa en los temarios oficiales) no parecen importar.
No sé por qué, pero a mí me da la impresión de que lo que se pretende, año a año, es bajar la dificultad de la prueba, a ver si así alguna vez los resultados son los apetecidos. Supongo que los responsables de la cosa educativa conocen la máxima de Churchill, que afirmaba que “sólo me fío de las estadísticas que yo manipulo”. Y en esas están. Ahogando a la gallina hasta que cante.

Luego está lo del derroche. Para cada alumno, cuatro cuadernillos (para sendas competencias), más uno que han de rellenar sus familias, año tras año. Todo ello, llevado a los centros escolares por empresas de transporte y máximas medidas de seguridad (sobres cerrados que no se pueden abrir hasta el inicio mismo de las pruebas; más otros sobres que hay que sellar y firmar a su finalización; etiquetas adhesivas que garanticen el anonimato de los ejercicios: como si de unas oposiciones oficiales se tratase).

En los cuadernillos de contexto (que así se denominan los destinados a las familias) se pregunta -entre otras cosas- por el nivel de estudios de los padres, el número de libros en casa o el interés por la lectura. Luego se extraen consecuencias asombrosas: los alumnos que más leen y más libros tienen en casa obtienen mejores resultados. ¿Tanto gasto para estas conclusiones? Y, peor aún: ¿es necesario repetir este cuaderno de contexto -este gasto, en definitiva- año tras año, cuando estas tendencias tardan bastante tiempo en modificarse? ¿No suena a derroche puro y duro?

Luego le da a uno por ser mal pensado, claro. ¿Qué empresa -de qué dueño, con qué amigos- será la que imprime los cuadernillos y cuál la que los reparte por toda Andalucía? ¿Qué empresa pública -con qué empleados, conocidos o amigos de quién- se encarga luego de su corrección y análisis, para justificar su existencia y sus sueldos? A lo mejor en las respuestas a estas ingenuas preguntas se esconde la verdadera razón. O a lo mejor, sencillamente, se trata de inutilidad en la gestión, alegre despilfarro en el gasto y buenismo en la apariencia. Tres lacras -por algunos conocidas como talante- que, por desgracia, llevamos demasiado tiempo sufriendo en el sistema educativo.

Extraído de: http://www.malagahoy.es/opinion

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  1. Logix
    24/05/2011 en 3:28 PM

    “La página en blanco -paradigma escolar de la ley del mínimo esfuerzo- fue siempre grata compañía para muchos.”

    Y además se recompensa con un punto,no distingue el chaval que lo hace mal del que pasa de intentarlo. Un tierno infante que duerma el sueño de los justos durante la prueba sacará dieciocho o más puntos en cada parte sin mover el bolígrafo.

    “La duda se acrecienta cuando uno ve el contenido de las pruebas. Este año se estrenaba el diagnóstico de la competencia social y ciudadana y ninguna de las preguntas realizadas han tenido relación alguna con…”

    Eso hasta se podría entender. A mi me ha tocado la de matemáticas y no se con que tenía que ver. ¿Cuentas? Ridículo. ¿Álgebra?Ínfimo. No veo la relación entre el curriculo que damos por ley en segundo con lo que preguntan. La mayoría de las preguntas son de sentido común, no de saber matemáticas o saber aplicarlas, pero requieren contextos y experiencias vitales que por edad no han vivido. Un adulto analfabeto las haría mejor que la mayoría de los chavales ¿qué están midiendo?¿la propia estulticia en la que ha degenerado el sistema educativo?

    “…si éste está adquiriendo correctamente las competencias”
    No se lo que quieren constatar. Preguntas mal planteadas, correctores que no contemplan todas las posibles soluciones. Salvo que quieran constatar el dinero despilfarrado en la AGAEVE y la inutilidad de esta gente…

    “…lo que se pretende, año a año, es bajar la dificultad de la prueba…”
    A mi me extraña que lo dudes. En matemáticas las preguntas son cada año más ridículas. Había unas cuantas de simplemente copiar datos de una gráfica. Los iluminados dirán que falla la competencia lectora. Los que pisamos el aula sabemos que el nene considera un esfuerzo sobrehumano copiar tres o cuatro datos y prefiere dejarlo en blanco por vagancia.

    Después te venden que es externa, pero la organizamos los profesores.
    Es externa pero la corregimos nosotros con un cuadernillo proporcionado por ellos que es penoso. Nos adelantan el comienzo del curso pero nos hacen perder tres días en unas pruebas que no tienen nada que ver con lo que damos.

    Además te presionan para quitarle valor a los exámenes que realizas (en mi centro con un uno en los exámenes el alumno que se comporta y lleva el cuaderno aprueba) y ahora esto lo miden en un maratón de exámenes durante tres días.

    Esto es más de lo mismo, haz lo que digo pero no lo que hago.

  2. ESGOL
    25/05/2011 en 8:31 PM

    Muy buenas, profesor cabreado. Le sigo con entusiasmos, como siempre, aunque he de reconocer que intento alejarme todo lo que puede “cabrearme”, intentando llenar mi cabeza de futbol, ciclismo, telévisión… y cualquier otro absurdo entretenimiento más saludable.

    Apenas leo borradores, intento ni ver las gilipollescas pruebas de diagnóstico, ni oler los sindicastros, ni hablar de forear o de preparar vídeos para el desahogo… pero no pude evitar la curiosidad de olisquear un artículo que prometía itinerarios en la ESO. ¿Qué narices esperaría ver que no me martirizase?

    Y descubro, para mi mayor sorpresa, que en los centros pequeños, sin especialista de Latín, la única opción que dejan para 4º, para aquellos alumnos que pretenden hacer el bachillerato de letras, es cursar ¡¡¡ Plástica y Música !!!

    Buena preparación para un bachillerato, sí señor.

    Me he acercado a los foros sindicales, para ver cómo trataban el escándalo, pero percibo las mismas ganas de sobar y rascarse el ombligo de siempre. ¿En qué gastarán sus horas de reducción estos indeseables si no son capaces de leerse una m… de borrador de 7 hojas?

    ¡Que les den! Un enorme abrazo, compañero. Tienes toda mi admiración por tu encomiable labor, desde tus 18 horitas de clase.

    http://www.adideandalucia.es/normas/proyectos/RealDecretoModificandoEducacionSecundaria2011.pdf

    • El profesor cabreado
      26/05/2011 en 7:08 PM

      Querido Esgol, créame que le entiendo perfectamente. A veces se necesita aplicar el “ojos que no ven, corazón que no siente”, porque con la cantidad de basura y mierda con la que nos bombardean…claro que al final siempre la curiosidad puede…y por mucho que se intente uno queda salpicado cuando no enfangado.
      ¡Qué suerte ser funcionario, docente y adocenado! Insensible a todo; autómata; resignado; gris; conformado…¡qué suerte! Por desgracia, ni usted ni yo, ni los cabreados que por aquí pasan lo son…No pierda la esperanza, la debacle de los unteros y sus carnetes llenos de talante en Andalucía está cerca. Así que siga agazapado cual lince ibérico…
      ¡Qué suerte ser funicionario, sindical y liberado! Insensible a todo; apoltronado…y liberado, sobre todo, liberado…¡qué suerte! Que les den, como bien dice.

      Un abrazo y siga agazapado, agazapado pero en la trinchera.

  3. Marat-Sade
    26/05/2011 en 6:47 PM

    Por si no os lo habían contado, entre las chorradas de la “AGAEVEchate-y-vuélvete-a-agachar”, en el cuadernillo de Inglés tocaban tan excelsos exponentes del signo de los tiempos (la cultura? pop -poohp?) como los Jonas Brothers y Hannah Montana. Con un par.
    Ignoro la competencia que intentaban medir relacionando fotos con un texto oral sobre los peligros de internet mediante, entre otras, una foto con una tarta cuadrada y un enorme 28 de gominolas encima: eso se tenía que identificar con la edad de una persona, dato que los adolescentes no debían dar a extraños por internet (¿¿cómo se interpretaba eso de adolescentes a los 28?? como no sean NI-NIs… ¿se les pretendía animar a que lo sean? ¿un NI-Ni de 28 no puede dar su edad ligando por el ciber espacio?…)… yo me quedo perplejo, vamos, que me declaro “incompetente”.
    Por cierto, en su cuadernillo de Lengua, una chica, haciendo uso de su derecho constitucional a la libertad de expresión, junto a la tarea sobre la biografía de Leo Messi escribió: “MACHISTAS”, objetando que el hecho de que el “fúrgol” sea ese vicio nacional y muy de varones, se la traía al pairo. Con otro par, ella también.
    Curiosamente, el director de mi IES se mostró muy interesado en los resultados, deformaciones de la calidad ISO, supongo. Le dije que la mitad ni habían intentado hacer las redacciones. “La página en blanco” ataca por doquier…

    Por cierto, enhorabuena profesor cabreado, y espero que, entre cabreo y cabreo, se eche de vez en cuando unas finas risas, ‘manque sea por aquello del “por no llorar”. Saludos.

    • El profesor cabreado
      26/05/2011 en 7:13 PM

      Marat-Sade, no tema por mi sentido del humor, por ahora lo tengo intacto, y le aseguro que por mis circunstancias profesionales pasadas y actuales lo podía haber perdido. Pero va a ser que no, es más, se me está desarrollando cual vaca clembuterada.

      Un saludo.

      PS: más sobre algunas preguntas de las pruebecitas de los “cohoneee” http://www.piensa.org.es/images/stories/prensa_articulos/diagnosticomatelmundo25_5_11.pdf

      • Marat-Sade
        28/05/2011 en 3:22 PM

        Me alegro mucho de saberlo: tener sentido del humor en tiempos difíciles es muestra de espíritus preclaros. ¡Y propio de altruistas es siempre el compartir!

        PS: ojiplático quedo con el link, oiga…

  4. Berti Wooster
    27/05/2011 en 12:19 AM

    Por estos lares no hace falta pruebas diagnóstico para inducir a los alumnos a juzgar a sus profesores.Tenemos los orientadores-como en el resto del país- pero es que además los “normalizadores lingüísticos” suponen ese suplicio añadido que convierte la profesión en un infierno de lengua arrojadiza.

    • El profesor cabreado
      28/05/2011 en 5:59 PM

      Normalizadores lingüísticos…¡qué miedo!

  5. 27/05/2011 en 4:33 PM

    Gracias, profesor cabreado, por reproducir y difundir mi artículo. Me alegro de que haya sido de tu interés. Para más inri, soy Jefe de Estudios (en junio lo dejo, por fin), y me ha tocado revisar toda la parafernalia de este paripé.
    Un solo matiz: aunque parte de mi familia es malagueña, yo soy de un pueblo de Sevilla. El grupo Joly, al que pertenece el diario “Málaga hoy”, publica los artículos de opinión, habitualmente, en todas sus cabeceras, tal vez de ahí venga la confusión.
    Un abrazo

    • El profesor cabreado
      28/05/2011 en 6:03 PM

      Estimado Juan Antonio: solventado el gazapo territorial y dentro de poco el calvario del cargo, le animo a seguir cultivando la pluma con sus acertadas opiniones. Aquí tiene un espacio para cuando lo necesite.

      Una pregunta: ¿tras la publicación del artículo que nos ocupa, ha tenido alguna visita y/o llamada sospechosa? ¿Le han tirado de las orejas educativas por díscolo…?

      Un abrazo, compañero.

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